martes, 29 de marzo de 2011

Legalización PCE

LA LEGALIZACIÓN NECESARIA

Después de cuatro décadas en la clandestinidad, la nueva estrategia del PCE pasaba por exhibir su fuerza en la calle y forzar su legalización. El paro por las libertades que la Coordinadora de Organizaciones Sindicales convocó para el 12 de noviembre de 1976 apenas fue respaldado por los trabajadores, pero supuso la constatación de que los miembros del Partido, muy presentes en los tres sindicatos que promovieron la huelga (UGT, CCOO y USO), querían su propio espacio político en la democracia que se estaba fraguando.
UN 'ILEGAL' A SUS ANCHAS

Santiago Carrillo Solares se empeñó en pasar de la clandestinidad a la vida pública a pesar de ser 'ilegal' en España. Tras entrar como un fugitivo en el país en febrero de 1976 —peluca y lentillas incluidas, su presencia en las calles de Madrid fue cada vez más habitual. El 24 de noviembre de 1976, los medios europeos difunden unas imágenes del líder del PCE conduciendo por las calles de la capital. Además, a las puertas de las fábricas se reparte 'Mundo Obrero' y por primera vez se confeccionan carnés para los miembros del Partido. «Si nosotros no forzábamos, sabíamos que ellos no nos iban a regalar nada», declaró Carrillo 20 años después.
EL DESAFÍO

El 19 de diciembre de 1976, Carrillo comparece casi en secreto ante los medios en un piso del centro de Madrid: guiño a Europa, de quien reclama apoyos, y jaque al Gobierno, que no quiere o no puede detener a un «peligroso comunista» que camina a sus anchas por el país. El afán por asentar la presencia del PCE en la calle le lleva a la cárcel. Por orden del ministro de la Gobernación, Rodolfo Martín-Villa, el 22 de diciembre es detenido en Madrid tras reunirse con el Comité Central, y las manifestaciones por su liberación se suceden en las principales capitales europeas. Tras siete días en el Hospital Penitenciario de Carabanchel, el secretario general del PCE consigue la libertad bajo fianza y se convierte en un ciudadano que por fin puede vivir en la legalidad.
EL PCE, EN LA CALLE

Con la llegada de 1977, los movimientos para la legalización del PCE se precipitan. El 24 de enero, cinco trabajadores de un despacho laboralista de la calle Atocha, militantes del PCE, son asesinados por un grupo de extrema derecha. En la marcha por las muertes, los simpatizantes y miembros del Partido tienen órdenes estrictas de no hacer ni un movimiento que pudiera ser considerado una provocación y, por tanto, bloqueara su legalización. El duelo transcurre en silencio por las calles de Madrid, pero en los cuarteles la tensión va en aumento. ETA y los GRAPO matan más que nunca, y el Ejército es su principal objetivo. En enero de 1977, las Fuerzas Armadas ni siquiera se plantean la posibilidad de que los «enemigos de la Patria» vayan a poder actuar en la legalidad con el beneplácito del Gobierno.
REUNIÓN SECRETA
El 27 de febrero, un coche no oficial sale de La Moncloa; otro, de la casa de Carrillo, con el mismo destino: un chalé a las afueras de Madrid, propiedad del presidente de Europa Press, José Mario Armero. Allí tendría lugar el primer encuentro entre el presidente del Gobierno y el líder comunista, una cita secreta que sólo Fernández-Miranda y Alfonso Osorio conocían dentro del círculo de Suárez, y que no aprobaron por el alto riesgo político que asumía. En esa reunión secreta sólo se habla de Política y de la situación de España; se negocia y se presiona. Carrillo, para poder presentarse a las elecciones de junio bajo las siglas comunistas; Suárez, para pedir paciencia. «¡Cuántas horas de sueño me ha quitado usted!», le dijo el presidente al secretario general del PCE. Con los años, ambos forjaron una estrecha amistad.
SOLO EN MONCLOA

Es Viernes Santo y Suárez está solo en La Moncloa. Allí se aceleran los trámites para poder llevar a buen puerto sus planes: legalizar al PCE, en un fin de semana en el que media España viaja o celebra la Semana Santa. Sólo debe contar con el visto bueno de la Junta de Fiscales, convocada de urgencia para la mañana del sábado, puesto que el Rey ya conoce las intenciones del presidente y le apoya. Carrillo, advertido de que la legalización podía ser inminente, se había marchado a Francia por consejo expreso de José Mario Armero, y allí espera noticias. Pero, en la noche del viernes, ni siquiera Suárez sabe si será posible legalizar al PCE.
SÁBADO SANTO ROJO

Los fiscales no ven impedimento legal para que Suárez cumpla su compromiso secreto con Carrillo, y a la una de la tarde del sábado 9 de abril, el Ministro de la Gobernación, Rodolfo Martín-Villa, ya tiene preparada la resolución por la que el PCE entrará en el Registro de Asociaciones Políticas. Adolfo Suárez comunica a su intermediario, José Mario Armero, la legalización, y éste llama a Francia, donde Santiago Carrillo espera nervioso la noticia: «Ya se ha legalizado el Partido Comunista». Armero pacta con el comunista una declaración que contentara a ambas partes y no comprometiera a Suárez: Opta por referirse a él como «un anticomunista inteligente»
UN AMAGO DEL EJÉRCITO

El lunes 11 de abril, el ministro de Marina, el almirante Pita da Veiga, presenta su dimisión, y otros ministros también se plantean dejar el Gabinete. Pero en el Ejército la situación es aún más delicada: los militares consideran a Suárez un traidor. El teniente general y vicepresidente Manuel Gutiérrez Mellado debe buscar un sustituto para Pita que goce del prestigio de los militares y esté de acuerdo con la legalización. Aunque lo consigue, la tensión continúa en las filas castrenses. Para el día 12 está prevista la reunión del Consejo Superior del Ejército, y dos días después anuncian que «el Ejército considera obligación indeclinable defender la unidad de la Patria, la bandera, la integridad de las instituciones monárquicas y el buen nombre de las Fuerzas Armadas». Ese mismo día se reúne en Madrid el Comité Central del PCE.
BANDERA, MONARQUÍA Y UNIDAD

Armero vuelve a hacer de intermediario: pide al PCE que haga una declaración aceptando la Monarquía, la unidad de España y la bandera rojigualda. Carrillo recoje el guante y sus camaradas le apoyan casi sin excepción (169 votos a favor, ninguno en contra y 11 abstenciones). «Si la Monarquía continúa obrando de manera decidida para establecer en nuestro país la democracia, estimamos que en unas futuras Cortes nuestro partido y las fuerzas democráticas podrían considerar la Monarquía como un régimen constitucional [...] En tanto que representativa de ese Estado que nos reconoce, hemos decidido colocar hoy aquí, en la sala de reuniones del Comité Central, al lado de la bandera del partido, que sigue y seguirá siendo roja, la bandera del Estado español».

No hay comentarios: